martes, 13 de julio de 2010

Hasta el 2014

Si los mayas tenían razón -y no me jodan con la credibilidad si venimos de tomarle la opinión a Paul, el pulpo mentalista- el mundial de Brasil nunca llegará a jugarse porque no habrá un año 2014.

¿Qué podemos concluir tras el mundial -el único- que organizó el continente africano? Eso depende del lugar desde el que queramos ver este mes que se extinguió en Johanesburgo: desde Chile y su selección, o desde el asiento del aficionado al fútbol de todos los tiempos y de todos los equipos.

Como espectador chileno, tengo que decir que este mundial ha sido muy intenso. La espera de 12 años, como le pasaría al whisky, aumenta la graduación alcohólica de las expectativas. Entre el 16 de junio y el domingo 27, el equipo chileno mostró capacidades que le conocimos y desnudó algunos déficit que a lo mejor nos dolió constatar, pero ahí están. Atacamos mucho. Sabíamos que esa era la mejor fase del juego (muchos temíamos el comportamiento de la defensa) y tanto fue así que a Honduras y sobre todo a Suiza les ganamos a base de porfía, insistencia, simples probabilidades. De tanto y tanto ir, cayeron dos goles que parecen escasos y algo improbables (Beausejour y cabezazo de Mark: convengamos que no era lo esperado).

Sin embargo, ante España y Brasil parecimos un equipo distinto. Es natural. No es que hayamos cambiado o regresado irreconocibles: ante equipos más exigentes todavía nos falta. ¿Qué nos falta? Pausa. Cabeza fría cuando toca ir perdiendo. Contragolpe. Banca nos falta, no tenemos reemplazos de altura cuando faltan los capos del equipo. Y eso que Bielsa tenía un esquema algo diferente, no muy claro (¿era 4-3-3 o 4-3-1-2?), pero que suponía línea de 4 aun cuando España atacaba con 1,5. Así que los dogmas fueron revisados y tanto el técnico como el equipo vencieron algunas maldiciones. Pero falta trecho, faltan años, no es razonable tomar asiento frente al panorama que deja el mundial porque las ambiciones superan lo que se ha logrado.

¿Pudimos haber hecho algo más, al nivel de Paraguay o Argentina? Difícil, pero si Paredes hubiera embocado contra Suiza o si a Honduras se le hubiera hecho más daño, o si el despeje de Bravo hubiese salido a la tribuna y no al botín de Villa, quizás pudimos enfrentar a Portugal en vez de la canariña. Déjeme decirle que era un equipo mezquino, menos inexpugnable que Brasil, pero en todo caso estoy cierto que ellos deben pensar: "si hubiera sido contra Chile en 8vos, pasábamos".

Como observador de fútbol, repaso mentalmente y creo que este mundial nos deja el recuerdo de Diego Forlán y su estatura de jugador decisivo, Özil y el regreso de la técnica a la selección Alemana, Gyan de Ghana, Müller poniendo técnica en velocidad a un equipo que contraataca con sentido artístico, Fucile y un estilo tan aguerrido como sutil si llegaba el caso, la frontalidad de Iniesta en un equipo trabajador pero un poco estítico como España. Veo pocas otras cosas rescatables. Italia, Brasil, Francia e Inglaterra, cada cual en su medida, nos dejan frustraciones.

La aparición de jugadores talentosos desde zonas inusuales del campo -y el fracaso de los 10 clásicos como Messi o Kaká- es también otro elemento relativamente inesperado:
  • Robben, que es un wing izquierdo retrasado y además cambiado de lado
  • Dani Alves como lateral derecho adelantado que hace la pega que ni Robinho ni Kaká son capaces de hacer
  • Suárez como mediapunta totalmente desordenado que a veces centra y otras remata, a veces se engancha y a veces tranca
  • Salcido de México que vuelve a los orígenes del lateral atento a la pelota cuando marca y agresivo cuando se larga.
Valoro la pulcritud valiente de Medel, el despliegue físico de Isla o la inteligencia de Carmona. Falta para que lleguen a cracks, pero si hubiera un mundial en 2014 llegarían a serlo.

lunes, 12 de julio de 2010

La política de la selección nacional

En el modesto caso de Chile, Piñera trata torpemente de comprarse la selección. Bielsa, que se siente propietario de lo que ha hecho, deja muy claro que esta selección no responde a la llamada del empresario.

En España, país que masca hace años una crisis económica derivada de un crecimiento falso como implantes de silicona, la selección campeona del mundo tiene que afrontar el reto absurdo de revivir la construcción, el consumo, los bancos y el turismo, mientras arrecia la xenofobia de las regiones más ricas. Como Cataluña.

La escala de ambas situaciones es tan distinta como los méritos de cada equipo: España, ganador de la copa, tiene que distribuir su éxito entre socialistas en bancarrota, una derecha incapaz y rechazada, independentistas de aquí y allá, millonarios madrileños y el FC Barcelona, que como siempre aparece a reclamar las utilidades de su inversión. Chile, en cambio, sigue a Bielsa en la lógica de reinvertir lo poco que se ganó: llegamos en 10º lugar. Queríamos más. No podemos hacer ninguna gran fiesta con tan poco. Mejor posponer la celebración mientras nuestros excedentes, como los del cobre, se esconden del populismo y otras tentaciones.

jueves, 8 de julio de 2010

Se necesita DT

El final del mundial lleva a pensar en el futuro. ¿Cómo y quién debería llevar a Chile al mundial más cercano que vamos a ver en nuestra perra vida, Brasil 2014? Propongo algunas cosas:

1. Un entrenador de alta competencia. Si es chileno o no, no me importa, pero que acredite partidos decisivos contra rivales poderosos. Tiene que ser un tipo que cuando Chile juegue en octavos contra Brasil o en el grupo contra Italia o España, no le tirite la pera y les traspase a los jugadores algo más.

2. Que sea a la vez el gerente técnico. Nada de andar rogando por el respaldo de los dirigentes, él mismo tiene que ejercer el rol de responsable de la selección: convocatorias, régimen de entrenamientos, calendario de partidos, incluso aprobar la infraestructura del complejo deportivo. No sólo está para arbitrar el tenis-fútbol o decidir los cambios al minuto 88.

3. Con una propuesta agresiva. Metas nuevas, exigentes, irrenunciables. No importa si es con 3 delanteros o con menos, pero que Chile no pierda el envión de ganar partidos imposibles. Hay que ganarle a Brasil, ya toca esta década. Que Chile vaya a la Copa América de Argentina a pelear en serio, no a sufrir para pasar la primera ronda.

4. Que tenga prestigio. Aparte de las competencias oficiales, Chile necesita jugar amistosos en Europa, con rivales que van a mundiales (sirve Alemania o Eslovaquia, Suiza, Grecia, Serbia; nada nos sobra). Para eso se requiere que el DT le preste chapa a nuestro equipo de jugadores jóvenes, suplentes y de segundas divisiones europeas.

5. Que invente nuevos jugadores. Tenemos de fijos al Gary, Vidal, Carmona, Bravo y Alexis. Todo el resto necesita reemplazante, competencia y heredero. Este mundial la sufrimos cuando nos suspendieron a Waldo, Carmona o nos falló el Chupete.

Si es Bielsa, creo que cumple todo pero se requiere actualizar las condiciones. Si no es Bielsa, tiene que mantener una cierta exigencia que hasta ahora no tiene precedentes. No nos engañemos: con lo mucho que queremos a Sulantay, él no va a ser.

martes, 6 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

Fraude.

Luis Suárez tapó un gol con la mano al final de los 30 minutos de alargue suplementario. Ese gol los dejaba fuera del mundial en cuartos de final. Pitó el árbitro el penal y expulsó a Suárez. El desenlace ya es conocido.

Esto se llama FRAUDE.

Ni la FIFA ni nadie puede determinar que la sanción ya está cumplida desde el cobro del penal, ya que queda la posibilidad de que suceda lo que ocurrió: palo, penales, gana Uruguay.

El D.T. Tavarez se defiende diciendo que Suárez jamás imaginó la suerte que iba a correr cuando decide tomar el balón con la mano, pero su explicación lesiona gravemente el fair play ya que lleva a legitimar situaciones absolutamente antideportivas motivadas en el acaso.

Ahora la culpa la tiene Gyan porque no la embocó?

FRAUDE. Impune, más encima.